myLIBRETO

anagrama de myLIBRETO
  • Portada Atracción Letal
  • Portada Atracción Letal
  • Chloe Santana, nuevo talento de la novela er

    Autor:

    Chloe Santana es una escritora sevillana, autora de la trilogía Atracción Letal, publicada en Ediciones Casas.

  • Ficción erótica
  • Romántica
  • Novelas
  • Amazon
  • bestsellers digitales
  • América
  • Chloe Santana
  • Atracción Letal
  • Ediciones Casas
  • amor
  • sexo
  • romántica
  • literatura erótica

Atracción Letal

Atracción Letal

Sinopsis

Sara Santana es una chica cuya vida transcurre de una forma más o menos normal, en su trabajo como redactora en el diario El Sur, hasta que la trágica noticia del asesinato de su hermana gemela Érika cambia drásticamente su rumbo.

Se traslada al pueblo donde Érika vivía, y allí conoce a Héctor Brown, un hombre apuesto y multimillonario que le hará perder la razón y conseguirá enamorarla pese a que es uno de los sospechosos del crimen de su hermana. Sara está dispuesta a todo con tal de averiguar quién es el verdadero asesino de Érika, incluso a trabajar para el escritor Julio Mendoza, quien le pide que conspire en contra de Héctor Brown, pero su amor por él es demasiado fuerte como para que haga tal cosa, además Julio Mendoza le parece un hombre sin escrúpulos obsesionado con el éxito, con lo cual acaba dejando también ese trabajo y se centra en conocer mejor a Héctor Brown, con quien pasará unos momentos inolvidables y tendrá las mejores experiencias sexuales de su vida que podrás ir decubriendo a lo largo de las 380 páginas de la novela. 

PDF

Texto de Muestra

CAPÍTULO 25

—No sabía que una fiesta en los Hampton formara parte del trabajo—comento, tratando de parecer distraída y restándole importancia mientras piso la manta de hojas secas que cubre todo el sendero del bosque.

Puedo sentir cómo Héctor sonríe detrás de mí.

—¿Celosa?—adivina, encantado de que así sea.

 —No, en absoluto. Aunque la visita de tu amiguita Linda no me resultó agradable.

Héctor frunce el entrecejo, evidentemente contrariado por mi confesión. La imagen de él, confundido,  con arrugas que cruzan su frente y sus chispeantes ojos verdes entrecerrados me excita de inmediato. Aquel hombre alto y fuerte, siempre impecablemente vestido y esforzándose en aquel momento por comprender lo que yo acabo de decirle.

—¿Linda te hizo una visita?—me pregunta, volviendo a repetir lo que yo le he dicho con un tono incrédulo e iracundo.

—Una muy desagradable.

—¿Y qué te dijo exactamente?

—No tiene importancia—le respondo, sin ganas de explicar que ella me ha tachado de cateta provinciana inferior a las que son como ella—aunque está claro que Linda siente una devoción absoluta por ti, acuciada por el hecho de que ya no le prestas atención.

Héctor esboza una mueca de disgusto.

—Nos acostamos un par de veces. Nada serio. Se acabó hace años—me explica, con un tono lo suficientemente tajante como para que a mí me quede claro que él no está más interesado en Linda de lo que podría estarlo en sus anteriores y olvidadas amantes—siempre le he dejado claro que para mí no es más que una amiga. Ahora dejará de serlo. No me gusta que se entrometan en mi vida,  pero sobre todo, me desagrada que te molesten a ti. Hablaré con ella.

Asiento encantada. Él no tiene por qué hacerlo, al fin y al cabo, yo no soy su pareja.

Tengo que admitir que no sé qué es lo que me agrada más: si el hecho de que Linda vaya a ser directamente revolcada por el barro y pruebe de su propia medicina, o el hecho de que él se preocupe por mí.

—No tienes que estar celosa. En serio.

Yo frunzo el entrecejo.

—No estoy celosa—gruño.

—¿Ni un poquito?

—Ni un poquito—replico irritada.

Héctor se queda pensativo y se rasca la barbilla.

—Entonces, definitivamente estoy haciendo algo mal contigo.

—¿Cómo dices?—le pregunto sin entender.

Héctor coloca un dedo en la base de la garganta y lo hace descender hacia mi escote, deteniéndolo justo antes de llegar al final de mi blusa. La respiración se me acelera cuando él lo hace. Me mira con ojos brillantes y con una sonrisa máxima.

—Me agradaría que estuvieras un poco celosa porque eso significaría que te gusto. Si un hombre estuviera interesado en ti, yo haría cualquier cosa por apartarlo de tu lado. Nada me detendría—me informa, con voz poderosa.

Las pulsaciones se me aceleran, y él adentra su dedo por dentro de mi blusa hasta llegar al borde del pezón.

—Me gustas—le aclaro.

—¿Cuánto?

—Demasiado.

Héctor se apodera de mis labios y los besa con presteza. Su mano agarra uno de mis pechos y yo me acaloro. Él se separa de mí, y me agarra por los hombros.

—Lo habría pasado mejor en los Hampton si tú hubieras venido conmigo.

Lo imagino follándome en cualquier lugar de una mansión en los Hampton: en la librería,  mientras yo tiro de su corbata y él me penetra fuerte y duro, una vez, y otra, y otra…

Siento como el calor empieza a calentarme la piel y me sobra toda la ropa.

—¿Te encuentras mal?—pregunta preocupado.

—Perfectamente—respondo, con dificultad para encontrar mi voz.

Héctor se acerca hacia mí, y sus dedos atrapan mi bufanda, deslizándola por mi cuello hasta que esta cae al suelo. Me sopla bajo el oído, y un escalofrío de placer recorre todo mi cuerpo.

—¿Qué haces?—le pregunto confusa.

—Tienes calor.

Siento un escalofrío que eriza el vello de mi piel cuando su aliento cálido recorre la carne de mi cuello.

—Tú que sabes…—murmullo sin apenas voz.

—Estás ardiendo…

Suspiro y echo el cuello hacia atrás, lo que provoca que él plante un sendero de besos húmedos a lo largo de mi garganta. Las manos de Héctor continúan desabrochando los botones de mi blusa, hasta que ésta se abre. Me sube el vestido por encima de la cadera y acaricia mi vientre.

—Te he echado de menos—me dice, sin apartar los ojos de los míos—No sabes cuánto.

El atrapa mi mano y la lleva hacia el bulto que se esconde bajo sus pantalones. Trago con dificultad. Sí que me ha echado de menos, sí.

Héctor me empuja contra el tronco de un árbol e inclina su cadera hacia la mía, apremiándome. Mostrándome con urgencia lo mucho que me necesita en aquel momento. Allí y ahora. En medio del bosque. Miro hacia uno y otro lado con una mezcla de deseo y terror... 

  • Ediciones Casas
  • Idioma Español
  • Traducción:
  • 380 páginas
  • Formato Tapa blanda
  • ISBN 978-84-941945-8-0

Deja tu comentario sobre este libro