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  • Vivo Por Ella
  • Vivo Por Ella
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    Autor:

    Christian David Silva, autor de "Vivo Por Ella".

  • Vivo Por Ella 2
  • Literatura y ficción
  • Romántica
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  • joven
  • jovenes
  • deseo
  • tentacion
  • decepcion
  • odio
  • tristeza
  • afecto
  • suspenso

Vivo Por Ella

Vivo Por Ella

Sinopsis

Cuando el impulso es más fuerte que la razón y el corazón late fuerte y confundido, cuando la sangre corre por las venas y los amores se confunden con la pasión y el deseo, cuando las decisiones se toman desde la emoción y los errores se pagan con sufrimiento, solo queda intentar una vez más luchar por ese amor que te hace levantarte todos los días. Así le pasa a Adrián, un joven solitario que, por causas del destino, conoce a dos mujeres tan diferentes y atractivas que lo llevarán a tomar las decisiones más alocadas y a sufrir las consecuencias de sus resoluciones apasionadas.

Con una escritura romántica y atrevida el autor narra, desde su experiencia, una historia llena de emociones fuertes con todos los Ingredientes necesarios para hacer del amor una alocada aventura, pasando por todos los estados de locura que solo un enamorado adolescente puede sentir. 

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Texto de Muestra

¡Sí! La besé. Mientras la canción de Raphael seguía sonando, el
helado se derretía y el sol aumentaba el calor de nuestras pieles. Por
fin pude sentir los labios de Samanta, tal y como tantas veces los
había imaginado en mis sueños eróticos. Sus labios rozaron los míos
con tanta ternura, fuerza y pasión, que puedo decir con certeza que
fue el mejor beso de toda mi vida.
Lo más increíble es que ella no se resistió. Cedió desde el principio,
se recostó sobre mis piernas y continuamos besándonos. Sus
labios sabían a vainilla por causa del sabor del helado que había
quedado en su boca. Yo la saboreaba como si fuera un caramelo; ella
me mordía con suavidad, jugaba con mi lengua y cerraba los ojos
dulcemente para dejarse llevar por aquel inolvidable momento.
–¿Te puedo seguir mordiendo los labios? –me preguntaba.
–Hazlo durante todo el tiempo que quieras –le respondía sin
apartar mi aliento del suyo.
Nos seguimos besando, el calor aumentaba el deseo y la excitación.
Nuestras bocas parecían una sola, como si deseáramos devorarnos
en medio del prado de aquel parque, sin importarnos nada
más. El fuego de aquellos besos se hizo más violento, las mordidas
más fuertes y el juego de nuestras lenguas más fogoso. ¡Qué momento
más inolvidable! ¡Estaba haciendo realidad el sueño que había
alimentado por tanto tiempo!
Dejamos los helados a un lado, derritiéndose a l calor del inclemente
sol. Y entonces todo fue más allá de los besos. Mis manos comenzaron
a acariciar su fino cuello, y lentamente iban bajando hacia
otras zonas casi prohibidas.
–¡Adrián! –me decía mientras acariciaba mi cabello– Detén
tus manos.
–¿Por qué? –interrogué– ¿No te gusta?
–Me encanta, pero… estamos en un lugar público.
–No hay nadie a nuestro alrededor.
Era cierto. No había nadie. Yo ya no controlaba mis manos. Mis
sentidos se habían desbocado y solo podían concentrarse en seguir
besando con la misma pasión a Samanta, en sentir las partes de su
cuerpo que mi mente tanto había idealizado. Me detuve un momento
para quitarme la chaqueta que llevaba puesta, y con ella cubrí su
cuerpo. Así mis manos podrían ir más allá de lo permitido sin que la
gente que pasaba por el parque se diera cuenta.
–Adrián, cuida tus manos –me dijo sin mucho convencimiento.
–¿No acabas de decirme que te encanta?
–¡Sí! ¡Me encanta! –ella apenas suspiraba mientras mis manos
la tocaban.
La callé con otro beso. Mis dedos ya estaban por debajo de su
cuello, y comenzaron a palpar sus pechos tan jóvenes, tan frescos y
blancos como la leche, y a la vez tan ardientes que podía sentir su
calor quemándome. En medio de ellos, un lunar más grande que el
que ella tenía en su mejilla me provocaba tanto o más que sus senos
mismos. ¡Qué bello fue tocarlo! ¡Qué hermoso fue explorar su cuerpo
de esa manera!
–Si estuviéramos en otro sitio… te haría el amor, Samanta –le
dije sin importar las consecuencias.
Ella no respondía. Mis caricias la llevaban al éxtasis y mis besos
no le permitían hablar, simplemente disfrutar. Lo único que hizo fue
levantarse por un instante, sacar la pinza que aprisionaba su cabello,
y dejar que sus hermosas hebras se mecieran a voluntad del viento.
Después volvió a recostarse sobre mí para que las caricias y los besos
continuaran con mayor intensidad.
Y entonces sentí que lo tenía todo cuando bebí el placer de su
boca. Así pasó media hora o quizá un poco más. Pero ese inolvidable
momento no podía ser eterno, aunque hubiera dado mi vida porque
así lo fuera. En el mejor instante de aquella pasión indescriptible,
la música del celular de Samanta era interrumpida por una llamada
entrante. El sonido del celular cambió, y mi amada se alarmó. No
había más opción que apartarme de sus labios, que dejar de sentir su
cuerpo como si estuviese explorando el mío, y resignarme a que tan
bello momento había llegado a su fin.

  • Círculo de Lectores
  • Idioma Español
  • Traducción:
  • 215 páginas
  • Formato Tapa dura
  • ISBN 9789587574159

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